LAS SUPERSTICIONES EN LA MESA

2 Nov 2018

Estamos metidos de lleno en los festejos a los difuntos.  A partir de la víspera del 1 de Noviembre se celebra en casi todo el mundo esta tradición: Todos los Santos en España, Halloween en Estados Unidos, Shamhai en Irlanda, Día dos Finados en Brasil, por mencionar algunas. Sea como fuere cómo y dónde se celebre, todas tienen en común ese lado misterioso, enigmático y escalofriante como es el mundo del más allá.  

 

Todo esto además, viene regado por un elixir que a muchos perturba, a otros fascina y a pocos deja indiferente, como son las supersticiones.  Hay muchas, tantas como creencias populares y culturas existen, y la gastronomía no queda exenta. Por este motivo os traigo este post terroríficamente interesante, para que conozcáis el origen de algunas de ellas y descubráis muchas otras, que inclusive yo, desconocía su existencia.

Las supersticiones son creencias irracionales, exentas de razón y sin ninguna evidencia científica, que se transmiten de generación en generación como convicciones populares, que "justifican" los sucesos o acontecimientos a los que se refieren con la mística o la magia. Lo encontré tan interesante, que fue el último tema que traté en la sección HABLANDO CON KALE, (Podcast),  del programa de radio dónde colaboro (LA CAZUELA), debido a las fechas en las que nos encontramos inmersos.

 

He podido percatarme en esta investigación que el fundamento de la mayoría de las supersticiones recae sobre las creencias religiosas y otras, las que menos, en leyendas antiguas la mar de curiosas pero que quedan en eso, en creencias populares que cada uno es muy libre de hacerles caso "a pies juntillas"o tomarlas como historias entretenidas y poco más.  Así que veamos que se cuece en el caldero de las supersticiones gastronómicas.

LA SAL

Seguro que muchos habéis escuchado eso de que se derrame un salero en la mesa trae mala suerte.  Pues bien, por lo que he podido averiguar de esta antiquísima superstición es que se puede dividir en 3 partes en la línea del tiempo.

La primera de ellas no se puede fechar con exactitud, pero las referencias indican que data de la época anterior a las civilizaciones, en las que el hombre todavía era salvaje y vivía en tribus. Por aquel entonces, la sal era un bien muy escaso y valioso, como se evidenció que ocurría en épocas posteriores, y debía de emplearse en acontecimientos muy puntuales como recepciones de jefes de otras tribus, en simbolismo de abundancia y poder.  Esto último no he podido constatarlo pero lo deduje por mera lógica.  El caso es que en una comida cuando se derramaba sal se interpretaba como un desprecio al anfitrión. Venía a decir que no se confiaba en él y se sospechaba de sus malas intenciones. Lenguaje no verbal puro y duro.  Imagino que a partir de ahí se podía liar la marimorena a garrotazo o pedrazo limpio.

 

La segunda referencia en el tiempo es la época de los Romanos.  La sal era un bien tan valioso como el propio oro, de hecho la palabra Salario, tiene su etimología en el  latín "Salarium", que significa "pago de sal" o "pago por sal".  Valía su peso en oro, por lo que en muchas ocasiones en el Imperio se pagaba con ella a los soldados.  Era tan valiosa porque escaseaba y su uso se enfocaba mayoritariamente en la conservación de carne y pescado para realizar la salazón.  ¡El primer conservante natural de la historia! Imaginaos por aquel entonces que no disponían ni de neveras, ni de congeladores lo que suponía poder conservar ese tipo de alimentos por mucho tiempo.  De ahí su la importancia de su valor.  Pues bien, visualizad lo podía suponer desparramar, tu sueldo por tierra  y echarlo a perder ¡Un horror!

 

De ahí también que muchas personas tengan la superstición de no querer coger un salero en la mano cuando se lo pasas en el mesa y dicen que lo dejes colocado cerca para ellas mismas lo puedan coger.  Esa superstición también viene por el mismo motivo.  Si la sal se pasaba de mano en mano y por mala fortuna caía ¿De quién era la culpa? Por ello se optaba, por precaución, que al entregarla se dejase sobre algo y la otra persona la cogiese, ya si se le caía a alguno de los que estaba haciendo la transacción era claramente su responsabilidad.

 

Y por último la religión.  Es en la Biblia dónde se registran las primeras evidencias escritas del nexo entre la sal y algunas cuestiones divinas.  ​​Fijaos si hay conexión entre esta superstición y la religión católica, que en La última Cena de Leonardo DaVinci, éste plasmó a Judas sentado al lado de Jesucristo y junto a su codo, hay un salero derramado.

De hecho el salero de la última cena no es una simple ilustración, se supone que existió realmente y ha estado durante más de 5 siglos en el Convento de Santo Domingo de León, aunque ahora mismo  la reliquia se encuentra en paradero desconocido.

Entonces, si al Hijo de Dios se le derramó un salero en la mesa y después le pasó todo lo que le pasó, ¿Qué le podría suceder a un simple mortal? De ahí la asociación al hecho terrible de que se vuelque la sal en la mesa.

Pero bueno, en estas cosas has de creer porque sino no funcionan. A mí personalmente se me ha caído más de una vez la sal y no me ha sucedido ninguna desgracia, aunque si eres de los que consideran veraces estas suposiciones, estás de enhorabuena porque también hay un remedio para revertir esa mala suerte.  Basta con coger una pizca de la sal derramada y lanzarla hacia atrás por encima del tu hombro izquierdo. El mal fario quedará por completo eliminado. ¡Menos mal que hay un antídoto!

 

EL VINO

En este caso esta superstición es positiva. Creo que de las pocas que hay,  ya que casi todas apuntan a la mala suerte o las desgracias.  En la antigüedad el poseedor de vino o licores también era alguien que gozaba de abundancia, ya que eran bienes escasos.

Por lo que se tenía la creencia de que si se vertía accidentalmente sobre la mesa algo tan preciado, al anfitrión le llegaría más abundancia, riquezas y bienes. Aquí es dónde ya entra en juego la superstición. Cuando esto sucedía los comensales impregnaban un poco del líquido derramado en las yemas de sus dedos y se tocaban la frente para que esa buena fortuna también se diese en ellos. Así que ya sabéis lo que hay que hacer para no molestarnos si se nos pone el mantel hecho un Cristo, un poquito en la frente y...  ¡Alegría, alegría y a comprar lotería, que el sorteo de Navidad está a la vuelta de la esquina!

 

EL NÚMERO 13

Pobrecito número que mal parado ha salido en el ámbito de lo esotérico, con lo que me gusta a mí. Y ya no sólo es una cifra claramente turbadora para mucha gente, en el mundo gastronómico y en concreto en la mesa, también tiene cabida la superstición para ella.

Aquí el origen claramente apunta a la religión.  Volvemos a la Última Cena, eran 12 los apóstoles más Jesucristo 13 y todo acabó "como el rosario de la Aurora".  Normal que los adeptos a este tipo de creencias conjeturen que 13 personas en una mesa traen mala suerte. Tranquilos que hay como remediarlo sin dejar de invitar a nadie y sin tener que poner a comer solo en la cocina a algún comensal. Si los convocados a la mesa suman este número lo primero que hay que hacer es no pronunciarlo: somos "doce más uno", y arreglado.  Pero en caso de que tu grado de superstición sea nivel "Me va a dar algo", es tan sencillo como poner un servicio completo más en la mesa.  Puedes decirles a tus invitados que falta una persona por llegar y al finalizar la comida o cena, disculpar cortesmente al invitado imaginario, alegando que finalmente no pudo venir. De esta forma mantendrás la mala suerte a ralla y a esta cifra tan mística alejada de tu mesa.

 

 

EL PAN

El pan tiene su miga, literal y supersticiosamente hablando. La religión es la creencia que más peculiaridades le ha otorgado a este alimento ancestral.  “Hay que poner el pan boca arriba, porque sino la Virgen llora”  creían y decían muchos de nuestros mayores.  Esta superstición venía arraigada a la asociación del pan con el cuerpo de Cristo.

¡Cómo no va a llorar una madre si tienen a su hijo colocado de cualquier manera! Y se suponía que ponerlo de esta forma podía traer desgracias horribles. De ahí también que al caer el pan al suelo,  haya que besarlo de inmediato, para alejar ese mal presagio y tener la conciencia tranquila de que "se nos ha caído Dios al suelo".

 

Pero debido a mi escepticismo con estas cosas, yo creo más en la teoría histórica que en la religiosa, que seremonta a la época de Carlos VII de Francia. Cuando se llevaban a cabo festejos en la corte que implicaban un banquete, se le ponía únicamente el pan boca arriba al verdugo, para que de esta forma todos los comensales  pudiesen identificarlo de forma rápida y evidente, aunque al mismo tiempo sutil y cortés. Truculento pero útil, no había ni facebook ni instagram, agudizar el ingenio no estaba de más para ponerle a cara a alguien.

 

Y otra que he podido encontrar en referencia a este aliento es esa cruz tan característica que se le hace a algunas hogazas o panes de pueblo, que también tiene su origen en una superstición de carácter religioso.  Volviendo al simbolismo entre el pan y cuerpo de Cristo, se suponía que al aplicarle la cruz a la masa antes de ser cocida quedando así el pan marcado, se estaba ahuyentando al diablo lejos del cuerpo Dios. Por consiguiente quien lo comía  también se beneficiaba de esta protección.

 

 

EL HUEVO

De esta creencia no tenía constancia y la verdad que la he encontrado muy curiosa, para qué negarlo.  Hay una superstición que dice que se ha de romper bien toda la cáscara del huevo  antes de tirarla a la basura. 

Es decir, si al cascar el huevo sólo se rompe un trocito y queda bastante entero, aunque podamos sacar por el orificio el interior debemos romper bien la cáscara,  de lo contrario atraes al diablo y a todas sus desgracias.  Pues por si acaso ya sabéis supersticiosos del mundo, la cáscara hacedla confeti, por si las moscas.

 

 

EL APIO

¿Qué lleva un buen sofrito? Pues por lo general si quieres hacerlo completo y sabroso le pondrás: cebolla o puerros, ajo, zanahoria, tomate, y apio. Y amig@s el apio concretamente no es fruto de la casualidad o del aporte de su sabor, supuestamente,  también tiene su origen en la superstición.

Este vegetal desde la época Griega y Romana se introdujo de forma habitual en los guisos porque se creía que alejaba de las presencias malignas y protegía de las desgracias.  Que a mí esto me ha dejado del todo maravillada, porque cuando estudié nutrición y dietética me enseñaron que  el apio contiene mucha fibra, es depurativo, diurético y rico en flavonoides (antioxidantes), pero se les olvidó contarme que además aleja del mal fario.  Un pequeño o gran detalle a tener en cuenta si uno es supersticioso y encima no le gustan las verduras, ya tiene un buen motivo para comerlas.

 

 

LOS PLÁTANOS

En el mundo de los frutales también he dado con una superstición.  Si vas de crucero o te alquilas un barquito para una escapada veraniega o romántica, evita el consumo de plátanos de todas todas ¡Será que no hay frutas para mantener a la mala suerte lejos de nuestra travesía!

La superstición es de origen inglés y tiene la firme convicción de que los plátanos en una nave o embarcación traen muy mala suerte y atraen a la muerte. Esta creencia se remonta a una leyenda popular muy antigua, en la que de nuevo supuestamente, una tripulación completa fue aniquilada por unas bacterias comunes que portaba una de las frutas que llevaban, justamente los plátanos. ¿Cómo llegaron a esa conclusión?  Pues no tengo ni la menor idea, pero vamos, que qué culpa tienen los pobres plátanos, si la mala pécora fue la bacteria no ellos.  ¡No es justo cargarles con esa fama!  Yo los he comido en lanchas motoras, en velero, en  barco, en tren, en avión y dónde haga falta y estoy vivita y coleando, así que otra superstición que en mi caso ni funciona ni me condiciona.

 

Y esto ha sido todo amig@s, espero hayáis disfrutado este post, tanto como  y que, en la medida de lo posible,  no hagáis mucho caso a las supersticiones si queréis vivir más tranquilos, porque la mayor desventaja que yo les veo, es el sinvivir en el que uno se mete si cree en estas cosas.

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INSPIRATIONS

#TÚ

La vida está llena de cosas bonitas, por ejemplo tú.

 

#TU PUEDES

Cuando alguien te diga que no puedes, respóndele "pues mira como lo hago"

#ARRIESGAR

Cuando arriesgas, sacrificas todo aquello que puedes perder por lo mucho que puedes ganar.

#PRESIÓN

Cuando tengas momentos difíciles, recuerda que los diamantes sólo se forman bajo presión.

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